La pregunta suena simple, casi como de bar. Pero por dentro es un lío.
Porque cuando alguien dice “ganar en bolsa”, en realidad puede estar hablando de cosas muy distintas. Hay quien gana un 12 por ciento al año y está feliz. Hay quien intenta sacar 200 euros al día. Hay quien mete dinero todos los meses a un ETF y ni mira el gráfico. Y hay quien opera futuros con una plataforma llena de indicadores, sudando como si estuviera desactivando una bomba.
Y aun así, todos podrían estar “ganando”.
Así que vamos a poner orden. No con promesas raras, ni con el típico cuento de “haz esto y te forras”. Más bien al revés. Cómo ganan los que ganan de verdad, los que sobreviven, los que se quedan. Qué hacen distinto. En qué se apoyan. Y qué cosas evitan como si fueran veneno.
No todos los traders son iguales (y por eso muchos se rompen)
Este es el primer error de casi todo el mundo. Pensar que existe “el trader” como un personaje único.
No. Hay varios perfiles.
- El inversor de largo plazo.
- El swing trader (opera movimientos de días o semanas).
- El day trader (abre y cierra en el día).
- El scalper (minutos o segundos).
- El algorítmico (automatiza).
- El discrecional (decide “a mano” mirando precio, contexto, noticias, lo que sea).
Y cada uno vive una bolsa diferente.
Un day trader puede tener razón en el análisis y aun así perder dinero por una mala ejecución, por apretar el botón tarde, por entrar con rabia, por sobreoperar. En cambio un inversor de largo plazo puede equivocarse en el timing y aun así ganar por pura paciencia y aportaciones constantes.
Por eso, la pregunta real no es “cómo ganan”. Es:
Qué estilo encaja contigo, y qué condiciones necesitas para que ese estilo sea viable sin reventarte la cabeza.
El secreto no es una estrategia mágica. Es la emoción
Esto se dice mucho y a veces queda como frase motivacional, pero es literal.
La mayoría pierde no por no saber “qué comprar”. Pierde por cómo se comporta cuando está dentro.
- Cuando va ganando, cierra demasiado pronto por miedo a perder el beneficio.
- Cuando va perdiendo, aguanta demasiado por orgullo.
- Cuando pierde dos seguidas, se pone a “recuperar”.
- Cuando gana dos seguidas, se cree invencible y sube el tamaño.
- Cuando no hay oportunidades, se inventa una.
Ese es el juego real.
Los que ganan en bolsa, al final, no son los que más saben de patrones. Son los que menos se dejan arrastrar. Parece poco sexy, pero ahí está el dinero.
Y ojo, no significa ser un robot. Significa tener un sistema que te proteja de ti mismo.
Day trading vs swing trading: la intensidad cambia todo
El day trading es emocionalmente más intenso. Mucho más.
No porque sea “más difícil técnicamente” necesariamente. Sino porque te mete presión constante:
- decisiones rápidas
- resultados inmediatos
- más operaciones
- más ruido de mercado
- más tentación de tocar cosas
Y si encima operas con una cuenta pequeña, se convierte en una trituradora emocional. Cada tick duele. Cada stop es una ofensa personal. Cada entrada fallida te cambia el humor del día.
El swing trading, en cambio, suele ser más respirable. Te da tiempo a pensar. A planificar. A poner el stop con lógica. A no estar mirando el gráfico como si te fuera la vida.
Y aquí viene algo que casi nadie quiere escuchar:
Mucha gente no pierde por mala estrategia, pierde porque eligió un estilo que no encaja con su personalidad o su vida.
Si trabajas, si tienes hijos, si no puedes estar cuatro horas concentrado… probablemente el day trading te va a desgastar. No siempre, pero es lo normal.
Con más capital, controlar emociones es más fácil (y sí, importa)
Este punto es incómodo, pero real.
Con una cuenta pequeña, para que “se note” tienes que arriesgar demasiado. Y cuando arriesgas demasiado, tu emoción toma el control.
No es lo mismo perder un 1 por ciento de una cuenta de 100.000 euros que perder un 10 por ciento de una cuenta de 1.000. En el primer caso es un mal día. En el segundo es casi una tragedia.
Los que ganan, muchas veces, tienen margen. Colchón. Aire.
Y eso les permite hacer lo que parece obvio pero no lo es:
- poner stops donde toca, no donde “me duele menos”
- dejar correr ganancias
- no entrar por ansiedad
- soportar una racha mala sin volverse loco
Entonces sí, la capitalización influye. No solo en cuánto ganas. Influye en tu psicología.
Se puede vivir del trading, pero no es para todo el mundo
Vamos a decirlo claro.
Vivir del trading es difícil. Posible, sí. Pero difícil.
Y no tanto por el mercado, sino por la presión mental de depender de eso para pagar la vida. Cuando necesitas que el mercado te dé de comer, empiezas a forzar operaciones. Empiezas a ver señales donde no las hay.
Por eso, tener otras fuentes de ingresos hace el trading infinitamente más fácil.
Un sueldo, un negocio, ingresos pasivos, lo que sea. Algo que te quite el cuchillo del cuello. Porque entonces operas mejor. Más frío. Más selectivo.
Y aquí hay una paradoja rara:
Los mejores traders no suelen operar “para sobrevivir hoy”. Operan para ejecutar bien un sistema durante años.
Suena aburrido, pero es la diferencia entre apostar y construir.
¿Cuánto se puede ganar de forma realista? sin cuentos
A corto plazo puedes ganar muchísimo. También puedes perderlo todo.
A largo plazo, las cifras serias son más… normales.
En inversión de largo plazo, un 10 a 20 por ciento anual ya es muy bueno. No es 1000 por ciento. No es “dupliqué en dos semanas”. Es crecimiento compuesto, paciencia y no hacer tonterías.
En swing trading, se pueden ver resultados mejores en periodos concretos, pero con variabilidad. Por ejemplo, un +15 por ciento en 3 meses es totalmente posible para un swing trader competente con disciplina. No siempre, pero posible.
Ahora, el tema de vivir de esto depende del capital.
Un ejemplo rápido. Si alguien tiene 100.000 euros y consigue entre un 5 y un 15 por ciento mensual, podría vivir. Sí. Incluso con margen. Pero aquí hay dos matices grandes:
- Mantener 15 por ciento mensual de forma consistente es extremadamente difícil.
- Para buscar esos porcentajes, la gente suele subir el riesgo, y ahí vienen los problemas.
Entonces, lo que hacen los que ganan no es perseguir el número más alto. Es perseguir consistencia con riesgo controlado.
Porque al final el objetivo es sobrevivir. Y luego crecer.
Los que ganan suelen usar estrategias simples (y no las sabotéan)
Otro mito: creer que para ganar necesitas un sistema sofisticado.
No. De hecho, muchas veces es al revés.
Los que ganan suelen tener una lógica muy simple:
- tendencia o rango
- niveles claros
- gestión de riesgo
- tamaño de posición coherente
- pocas reglas, bien respetadas
La ventaja no está en tener 12 indicadores. Está en ejecutar algo que tenga esperanza matemática positiva, sin meterle emociones encima.
Porque el trader que pierde suele hacer esto:
- encuentra una estrategia que funciona
- la aplica dos semanas
- llega una racha mala
- empieza a cambiar cosas
- la estrategia se rompe
- culpa al mercado
- busca otra estrategia
Un ciclo eterno.
Los que ganan hacen lo contrario. Ajustan poco. Miden. Mejoran con calma. Y sobre todo, no tocan el plan en mitad del fuego.
El trading algorítmico: cuando quitas la emoción del medio
Hay gente que directamente acepta que su problema es emocional y decide no pelear contra sí misma.
Entonces automatiza.
El trading algorítmico elimina gran parte del drama: la entrada, la salida, el stop, el take profit. Todo lo hace un sistema. Tú decides las reglas. La máquina ejecuta.
Y aquí hay herramientas reales para eso, no es ciencia ficción.
Por ejemplo, con NinjaTrader puedes crear y probar estrategias usando su Strategy Analyzer, con indicadores técnicos, condiciones, filtros. Te permite backtestear, optimizar, ver estadísticas, drawdown, ratio de acierto, esperanza, etc. Luego puedes pasar a simulado y después a real.
MetaTrader también permite trading automático, con asesores expertos. El concepto es parecido: reglas programadas, ejecución automática.
Y claro, esto no significa “dinero gratis”. Un sistema automático puede perder igual. Pero al menos pierdes siguiendo el plan. No por venganza emocional.
Mucha gente rentable, especialmente en futuros o forex, termina en algo semi automático aunque sea por salud mental.
El trader discrecional: más libertad, más tentación
El discrecional decide con criterio humano. A veces usando indicadores, a veces leyendo precio puro, a veces combinando cosas.
Ventaja: flexibilidad. Puede adaptarse. Puede evitar trades en días raros. Puede leer contexto.
Desventaja: eres tú. Con tus miedos, tus prisas, tus excusas.
Y aquí aparece un problema muy típico: cuando la cuenta es pequeña, el trader discrecional tiene limitaciones enormes.
- no puede diversificar bien
- cada pérdida pesa demasiado
- tiende a sobreapalancarse
- el margen para equivocarse es mínimo
Así que se vuelve una lucha entre sistema y psicología, y muchas veces gana la psicología.
Para swing trading o largo plazo, necesitas cuenta grande (si quieres vivir de ello)
Esto también se evita decir.
Si tu plan es vivir del swing trading o de invertir a largo plazo, necesitas capital. Porque si tu objetivo es sacar, no sé, 2.000 euros al mes, y tu estrategia rinde un 2 por ciento mensual con baja volatilidad… haz cuentas.
2.000 es el 2 por ciento de 100.000.
Entonces no es que sea imposible. Es que el tamaño manda. Y por eso mucha gente mezcla:
- una parte en largo plazo (ETFs, acciones)
- una parte en swing trading
- y mientras tanto, ingresos externos
Y ahí sí se puede construir algo sostenible.
Day trading: micro futuros, cuentas fondeadas… y expectativas realistas
En day trading, hay formas de reducir riesgo inicial.
Los Micro Futures (si es que te gustan los futuros) permiten operar con un tamaño mucho más pequeño que los contratos estándar. Esto baja la presión, y te deja practicar con riesgo realista. También puedes optar por menos apalancamiento si es que haces Forex.
Otra opción son las cuentas fondeadas (prop firms), donde pasas una evaluación y operas capital de la firma. Esto puede ser una vía para alguien bueno pero sin mucho capital. Pero ojo, no es una máquina de hacerse rico. Las reglas suelen ser estrictas, y la mayoría cae por disciplina, no por falta de habilidad.
La verdad simple es esta:
Day trading puede darte ingresos, sí (es lo que yo busco usualmente). Pero “hacerte rico” con day trading es estadísticamente raro. No imposible. Raro .
Los que ganan suelen enfocarse en consistencia, y si crecen, crecen poco a poco.
Diversificación: para swing trading, tiene sentido (si no te vuelves loco)
En swing trading, diversificar ayuda. Pero diversificar bien, no abrir 25 cosas sin control.
Puedes repartir exposición entre:
- criptomonedas (volátiles, potencial alto, riesgo alto)
- ETFs (más estables, buenos para estructura)
- acciones individuales (si entiendes el sector, noticias, earnings, etc)
La idea no es “estar en todo”. Es no depender de una sola cosa. Porque hay épocas donde crypto está muerto, épocas donde tech vuela, épocas donde el índice se pone lateral y te aburre.
Los que ganan suelen pensar en carteras. Incluso si hacen trading.
Entonces… ¿cómo ganan los que ganan? la mezcla real
Si lo tuviera que resumir sin postureo, sería algo así:
- Eligen un estilo que encaja con su vida y su cabeza.
- No el más sexy. El viable.
- Tienen un sistema equilibrado.
- No perfecto. Equilibrado. Con reglas claras y riesgo controlado.
- No dejan que la emoción conduzca.
- Y si saben que no pueden, automatizan parte o todo.
- Entienden el papel del capital.
- No se engañan con cuentas pequeñas y objetivos enormes.
- No viven colgados de un solo ingreso si pueden evitarlo.
- Porque operar sin presión cambia todo.
- Tienen expectativas realistas.
- Largo plazo 10 a 20 por ciento anual puede ser fantástico. Swing trading puede dar rachas muy buenas, sí, como un +15 por ciento en 3 meses. Pero la clave es repetir sin destruirte.
- Sobreviven.
- Esto suena dramático, pero es verdad. El que sobrevive, aprende. El que se quema, desaparece.
Cierre, sin épica
Ganar en bolsa no es un truco. Es una combinación de capital, sistema y control emocional. En ese orden, muchas veces.
Y lo más curioso es que los que ganan suelen parecer aburridos. No hacen locuras. No cambian de estrategia cada semana. No operan por entretenimiento. Operan cuando toca, y ya.
Si quieres acercarte a ese grupo, empieza por una pregunta que casi nadie se hace en serio:
¿Yo qué tipo de trader puedo ser sin romperme por dentro?
Cuando respondas eso con honestidad, lo demás empieza a encajar. Y ahí sí. Ahí empiezas a jugar el juego real.








PrimusFX es una estafa, nos ha robado 600 euros invertidos a finales de diciembre 2022. No nos dejan sacarlos y nos ignoran, hemos denunciado pero lo tenemos dificil. Nos atendió una comercial muy agresiva llamada Marisol. Quiere entrar en tu movil y en tu ordenador para crear un documento con tus objetivos i deseos a conseguir con los beneficios, le pedimos que nos devolviera la inversión y nos pidió mas datos, IBAN, dirección postal. CUIDADO!
Hola Xana,
Lamento escuchar esto que te ha pasado. Lo cierto es que hay muchas estafas en el mundo de las inversiones bursátiles, por ello la importancia de operar solo con brókers regulados y de formarse adecuadamente. Nunca hay que delegar las inversiones personales en otra persona, menos aún si esta nos llama de la nada con una propuesta en la cuál debamos transferirle dinero.
Saludos
Capitalix es una verdadera estafa no se les ocurra invertir en esa plataforma te hacen ver que les importa al principio pero son unos mentirosos
No inviertant en PrimusFX, es fraudulento!!
Excelente información, gracias por compartir tus experiencias.